Contexto histórico

La segunda mitad del siglo XIX corresponde al triunfo del capitalismo y con el triunfaban la burguesía y el liberalismo. Hubo una mayor mecanización del a producción y procesos de industrialización en una minoría de países. Francia, gracias a las políticas de estado y la participación del capital bancario, pudo conformar una estructura productiva moderna, aunque continuaba siendo mayoritariamente rural. En cambio, Alemania contaba con espacios rurales concentrados en grandes propiedades, lo que permitió la mecanización de la agricultura y obligó a los trabajadores rurales a abandonar el campo. A través de la financiación de la industria por el sistema bancario y la intervención estatal, Alemania pudo basar su proceso de industrialización en la industria pesada, la mecanización intensiva y el pronto desarrollo de establecimientos fabriles.

A pesar de la poca cantidad de países industrializados, el capitalismo se convirtió en un sistema mundial que dejaba a pocas áreas que no estuvieran bajo su influencia. El mapa del mundo comenzaba a cambiar, concentrándose la población en las ciudades, que se convirtieron en el símbolo indudable del capitalismo.

A su vez, las transformaciones en el sistema de comunicaciones consolidaron el capitalismo y le otorgaron una dimensión mundial. El ferrocarril había aumentado su velocidad y su volumen de carga. Las redes ferroviarias solían terminar en grandes puertos con instalaciones adecuadas para permitir la atracada de navíos de gran envergadura. La navegación también había sufrido cambios, se aplicaba el vapor y los barcos amentaron sus dimensiones.

Por último la expansión del capitalismo industrial también estuvo ligada a la aceleración del proceso tecnológico; cada vez fue más estrecha la relación entre ciencia, tecnología e industria. Los inventos, antes basados en técnicas simples al alcance de hombres prácticos con sentido común y experiencia, pasaban ahora desde laboratorio científico a la fábrica. Ciencia y progreso se transformaron en dos conceptos fundamentales dentro de la ideología burguesa.

Taylorismo

Situando a Taylor

 

La crisis de 1873 provocó la necesidad de implantar un nuevo método de trabajo y de gestión en la sociedad capitalista que va a estar dado por el surgimiento del Taylorismo.

 

Taylor  nació en Filadelfia dentro de una familia acomodada, pero él, decidió abandonar sus estudios de abogacía y concentrarse en el aprendizaje de un oficio para luego trabajar como jornalero en una industria de acero. Ahí adquirió experiencia que luego vertería en sus escritos, transcendiendo así las fronteras de su país hasta llegar a Francia, Alemania e Inglaterra donde empezarían a poner en práctica su método.

El taylorismo es definido como: “la ciencia de la administración del trabajo ajeno bajo condiciones capitalistas”[1].  Harry Braverman lo explica: “Investiga no solo al trabajo en general sino la adaptación del trabajo a las necesidades del capital. Se introduce en el lugar del trabajo no como el representante de la ciencia, sino como el representante de la administración patronal enmascarada con los arreos de la ciencia”.  A mediados del siglo XIX comenzaron a aparecer asociaciones de empresarios y científicos que buscaban mejores métodos de trabajo; es por ello que historiados afirman que Taylor no inventó nada nuevo, sino que resumió y expuso en sus obras las ideas que habían ido surgiendo en el siglo XIX en Gran Bretaña y Estados Unidos.

 

Los intereses

La Guerra Civil (1861-1865) permitió a las grandes industrias del nordeste almacenar más tierras y explotarlas. Pero para ello debían dejar atrás las tradicionales formas de administración familiar; lo que incluye la necesidad de centralizar de forma jerárquica los departamentos y sobre todo eliminar la rigidez del mercado de trabajo. La inmigración permitió terminar con las trabas cuantitativas y la acumulación

● La primera oleada (1815-1860): Alrededor de 5 millones de personas emigraron por los procesos de expulsión de las tierras y el crecimiento de la industrialización en Europa del noreste, lo que generó la mano de obra numerosa y disciplinada. La mayoría eran irlandeses (habían sido instruidos en G. Bretaña) pero también escoses, alemanes y franceses fueron quienes se movilizaron hacia la costa sur, ya que solo el 10% había podido obtener un lugar en la agricultura.

● La segunda Oleada (1860-1914): Proveniente del sur y del este de Europa provocó que los mercados de trabajo rusos, austrohúngaros e italianos se vieran fuertemente modificados por sus características. Quienes inmigraban eran obreros sin experiencia ni contacto con el mundo industrial. Pero todavía había mas diferencias. Como afirma Coriat esta oleada estaba formada por “… trabajadores ya hechos, y en su mayoría masculinos. Es, en total, una inmigración de trabajo, que descarga al capital de los gastos de la educación y frecuentemente de mantenimiento de la familia”. Esta situación creaba un panorama perfecto para USA que estaba por zarpar: una gran cantidad de obreros no cualificados (unskilled) y sin práctica junto con un escaso número de obreros de oficio que habían podido eludir las leyes antiemigratorias –American Federation of Labour (A.F.L.)-Así comenzaba a formarse el obrero descualificado y desindicalizado que el taylorismo estaba buscando; porque su mano de obra era mucho mas económica que la de obreros cualificados, sumado a que no tenía los elementos para poder defender su verdadero valor. La introducción del cronometro derivó en la destrucción de la A.F.L. y la consecuente ascensión del taylorismo. Además junto con esto se dio origen a un movimiento llamado “open shop movement” a partir del cual se le abrieron las puertas a trabajadores no calificados dejando afuera a los obreros de oficio y sus sindicatos. El único escollo era la holganza sistemática, que la desarrollaremos a continuación. “La evidencia de  expuesto no deja lugar a dudad: el taylorismo como estrategia inmanente al modo de producción capitalista y su afiliación, no ya con los mejores métodos de división del trabajo sino con la mejor forma de disciplinar y controlar el trabajo ajeno bajo condiciones capitalistas, resulta innegable”[2]     

 

La organización científica del trabajo

 

El taylorismo parte con la idea de eliminar los tiempos de inactividad  dentro del horario de trabajo. Con esto no nos referimos a un aumento de las horas trabajadas sino del uso efectivo de ese tiempo para así intensificar el trabajo. Taylor afirmaba, partiendo de su experiencia en los talleres de la Compañía de Aceros Midvale, que los viejos esquemas no supieron detectar la holganza sistemática de los obreros; y esta era el obstáculo principal que impedía llegar a su objetivo. Él supo detectar dos tipos de holganzas presentes en los trabajadores: por un lado la flojera “natural” y por el otro la “sistemática”. La primera hace referencia a  la predisposición que tiene el hombre a siempre hacer le menor esfuerzo y esta resulta imborrable. En cambio la segunda se adquiere por el trabajo realizado en conjunto debido a que estos requieren un menor esfuerzo y si se trabaja con una persona inactiva, esta inactividad se contagia. Es por ello que considera que los obreros tienen como objetivo mantener desinformado al patrón de los tiempos que requiere cada pieza para su construcción. Los obreros aunque estaban regulados por órdenes y disciplinas, esto no funcionaba debido a que ellos tenían la iniciativa en los procesos de trabajo, lo que impedía la aplicación del máximo esfuerzo durante la jornada laboral. Para combatir esto Taylor propuso que el control y dictado de cada pasado debía pasar a  la gerencia, quien les expropiaría su saber y lo monopolizaría, destruyendo así el oficio, debido a que si el trabajo de cada operario queda planificado por la dirección entonces el obrero no requerirá de condiciones elevadas.

Para la aplicación de la administración científica hay que tener en cuenta tres principios establecidos por Taylor.

Disociación del proceso de trabajo de la pericia de los obreros. (Nombre dado por Braverman): la gerencia toma los conocimientos que antes pertenecían a los obreros, los clasifican, ordenan  y los reducen a reglas y fórmulas.

Separación de la concepción de la ejecución: Todo el trabajo cerebral pasa a manos del departamento de planeación o diseño. El obrero queda sujeto a los conocimientos del capital y este es el que le asigna tareas más simplificadas para que desarrolle pero sin el conocimiento técnico o científico que esta conlleva. Esto permitió abaratar la mano de obra y que el control estuviera en mano de la dirección.    

 Uso del monopolio del conocimiento para controlar cada paso del proceso y su modo de ejecución.

A partir de esta base se desarrollarán formas de administración durante el siglo XX.

Con el Taylorismo se establecieron dos nuevos saberes: Por un lado que “el conocimiento y el control de los modos operatorios industriales son propiedad exclusiva de la clase obrera (…). Segundo, que este monopolio es lo que hace  ineliminable el control obrero de los tiempos de producción”[3].Esto fue lo que permitió imponer en los talleres las regulaciones patronales, lo que trajo consecuentemente un aumento en la tasa de las ganancias a partir del aumento de la productividad. Queda así configurando un ambiente donde el cronometro toma un papel central para el estudio de los tiempos y del movimiento.   



[1] Marcaida, Elena (comp.); “Historia Económica Mundial Contemporánea. De la Revolución Industrial a la Globalización Neoliberal”; Ed. Dialektik; Bs.As., Argentina; 2007 

[2] Marcaida, Elena (comp.); “Historia Económica Mundial Contemporánea. De la Revolución Industrial a la Globalización Neoliberal”; Ed. Dialektik; Bs.As., Argentina; 2007 

[3] Marcaida, Elena (comp.); “Historia Económica Mundial Contemporanea. De la Revolución Industrial a la Globalización Neoliberal”; Ed. Dialektik; Bs.As., Argentina; 2007 

Fordismo

El fordismo: nuevos aportes para viejos paradigmas

 

Antecentes

En 1903, en la recién fundada Ford Motor Company, la construcción de automóviles era todavía reservada a los maestros de oficio que arrastraban experiencia de los talleres de bicicletas y carruajes. Para 1908, ya no era el maestro de oficio si no una serie de trabajadores calificados que trabajaban sobre un vehículo particular, quienes se encargaban del ensamblaje final del automóvil.

El modelo de Ford siguió ciertos principios a los que perfeccionó. En la industria de las cerraduras, se colocan en una caja todas las piezas que componen la cerradura; la caja pasa ante una serie de obreras que montan una pieza cada una y al final de la serie el montaje está terminado.  Una ventaja es que el ritmo de la caja que “pasa” es regulado mecánicamente. Una desventaja es que este ritmo debe ser lento ya que cada obrera debe buscar en la caja la pieza que debe montar. Como solución a esto en la industria de los relojes o despertadores cada obrera tiene delante de una caja que contiene las piezas a acoplar. La primera obrera ensambla una pieza sobre la principal y la pasa a la segunda obrera. Un problema es que las obreras manejan la cadencia del trabajo ya que cada una “pasa el conjunto”.

 

Objetivos de la producción fordista

El objetivo era aumentar la productividad, producir mercancías cuyo valor en términos de tiempo de trabajo necesario sea rebajado (en menos tiempos producir más), y aquello mediante nuevos artilugios de ingeniería. La idea central era que se produzca un aprovisionamiento continuo y regulado a los obreros quietos en sus puestos de trabajo, incrementar la ganancia por medio de la reducción del costo de producción. Ford tiene en claro que hay que suprimir la necesidad de la destreza en la utilización de la mano de obra (el obrero debería seguir siempre el mismo proceso, el cual se consideraba más efectivo).

 

¿Qué aportes hace Ford a la gestión científica?

Como dijimos antes, Ford tomó aspectos de los modelos anteriores y los fundió en uno, perfeccionándolo a la vez. El más importante de los perfeccionamientos fue la asociación de un transportador de cadena para que el órgano pase de una operación a otra. La pieza principal se fijaba al transportador y pasaba delante de cada hombre, que fijaba en él otra pieza de suerte (tenía delante de él una caja con piezas idénticas). Se conservaba el principio de utilización de la cadena de montaje pero al estar la pieza central fijada al transportador, la cadencia del trabajo de establecía mecánicamente. Con Taylor los tiempos de producción eran asignados a cada tarea, ahora estos son impuestos por la gerencia.

La implementación no fue inmediata pues se vio retrasada por las características del mecanizado (la producción de piezas). Para que las piezas pudieran ser fijadas unas tras otras en el transportador era preciso que fuesen idénticas, esto quiere decir que la producción de piezas debías ser estandarizada. Debido a esto el taller fondista se dividió en secciones especializadas: sectores destinados a la producción de una pieza asi se pasa de la “maquina universal” (destinada a varias operaciones y que debe ser manejada por obreros que posean una variada gama de modos operatorios) a la “maquina especializada” (destinada a una sola operación y que no requiere más que obreros especializados). Nace así una “fábrica racionalizada”: “transportadores de cinta, y de cadena, grúas de puente y máquinas especializadas, toda la infraestructura del suelo va acompañada de una red aérea que asegura la circulación mecánica de las piezas de los órganos a montar a lo largo de una línea de producción o de una línea a otra; las herramientas manuales están situadas encima de los puertos de trabajo”.

Se logra, con estas innovaciones en la gestión científica, sobretodo con el uso del transportador, eliminar los tiempos muertos o, en mejor caso, convertir en tiempo de trabajo productivo. Los tiempos libres por los que “respira el obrero” son eliminados y aumenta brutalmente la duración efectiva de la jornada laboral. Por otra parte, el fordismo garantiza la subdivisión del propio trabajo de ejecución, la parcelación. El desarrollo de la misma sólo podía realizarse en base a un enorme incremento del maquinismo. El cambio en la organización del taller permitió una vigilancia “panóptica” por parte del capataz, contribuyendo de esta forma a incrementar la tasa de de ganancia ya sea porque aumenta la productividad del trabajo (en un mismo tiempo se producen más mercancías) o porque aumente la intensidad del mismo (vía disminución de tiempos muertos).

Por otra parte, la cadena de montaje no sólo incrementa el rendimiento del trabajo, sino que también aumenta la velocidad del ciclo del capital productivo. Así, se intenta “producir sin depósitos” y evitar los gastos de estancamiento de las mercancías. Así es como Ford logró reducir la “holganza de los materiales”.

El fordismo entonces establece nuevas “normas de productividad” (para la extracción de plustrabajo). Uno de los aspectos a destacar en este sentido es la generalización de la producción en serie de productos estandarizados.

Así es como se llegó al objetivo: la producción comenzó a realizarse en serie de mercancías estandarizas cuyo valor en términos de tiempo de trabajo necesario había sido rebajado.

 

¿Cuál es el significado social de los nuevos modelos de autos de Ford?

El significado social de estos modelos tiene dos aspectos marcados. Uno interno que tiene que ver con una nueva relación salarial con los empleados y la productividad y uno externo que tiene que ver con la inserción del exceso de producción (el cumplimiento del objetivo fondista) en una gama más amplia de clases sociales.

El aspecto interno del que hablamos antes (que también se puede considerar como una crisis en este nuevo sistema de producción fordista y finalmente quizás como un aporte fordista a la gestión científica) comenzó con Taylor y luego fue perfeccionado por Ford con el five dollars day. La primera condición por la que Ford anuncia el Acuerdo General de Salarios, que implicaba un incremento salaria grande, es la necesidad de reclutar y retener mano de obra. Dos factores complicaban a Ford: la baja cantidad de mano de obra en relación con la demanda de la industria automovilística y por otro, la insubordinación de los trabajadores frente a unas condiciones laborales cada vez más hostiles. El paso del trabajo de oficio a repetidas operaciones de detalle y la uniformidad de la tasa salarial no tuvieron efectos positivos. Esto provocó un enorme abandono de la fuerza de trabajo, la gran fábrica no tenía suficientes obreros para mantenerla trabajando. A esto se sumó la creciente sindicalización de los obreros. A principios de 1914 el five dollars day fue una solución. En esta medida no estaban incluidas ni las mujeres, ni los menores de 21 años, ni los obreros con una antigüedad menor a 6 meses. Los requisitos para obtenerlo implicaban una “moral intachable” lo que se verificaba por medio de un control de las condiciones de existencia de la población obrera: inspectores y controladores concurrían a los lugares frecuentados por los obreros para controlar la manera en que gastaban el salario. Este sistema tuvo buenos resultados, el ausentismo y el turn-over descendieron bruscamente, el costo de la producción disminuyó y los niveles de producción aumentaron. Así, los “salarios altos” se volvieron una necesidad del nuevo proceso de acumulación.  Su objetivo entonces era asegurar la continuidad productiva del trabajo de los obreros.

Otro significado social esta relacionado con el vínculo que estableció el fordismo como fuerza productiva social de importancia con el Estado, para palear, juntos, los efectos de la depresión económica del ’29 y de la Segunda Guerra Mundial. El objetivo común era la reconstitución de la fuerza de trabajo. Se conformó así una economía mixta (el Estado, junto al mercado, como reguladores de la economía), es decir, Ford se beneficia con la reconstitución de la fuerza de trabajo y el Estado se asegura la movilidad económica.

La relación capital/trabajo a partir del llamado New Deal, que fue un conjunto de medidas económicas impuestas por el presidente Roosvelt  entre 1933 y 1937, entra en una nueva fase que consta de dos novedades: el establecimiento de contratos debidamente negociados  y que dichos contratos establezcan aumentos salariales sujetos a los aumentos de productividad. Esta relación sañario/productividad es la base del “pacto fordista”.

La crisis del taylorismo-fordismo y sus efectos

A partir de la década del 60, Estados Unidos comenzó a perder su hegemonía y competitividad. Aunque coexisten varias discusiones en cuanto a las causas de esta lesión, se puede afirmar que entre ellas encontramos: el restablecimiento de la economía europea, el desarrollo del mercado japonés (consolidado con el toyotismo), las internas en la “coordinación y el control de la relación capital/trabajo”, etc. Esto se relaciona estrechamente con el fordismo, ya que Estados Unidos era el principal exponente del mismo.

A su vez, en esta década, se van consolidando las empresas transnacionales. Su organización productiva es muy novedosa ya que limita al Estado porque “puja por anclar capital en su territorio”, porque la gestión se hace desde el mismo centro, porque el intercambio ya no se basa en mercancías acabadas, sino en “partes de productos”. Por lo tanto, el Estado pasa a estar a expensas de las empresas.

Como se dijo antes, una de las causas de este deterioro de la economía estadounidense fue la consolidación de la economía japonesa. Justamente como respuesta a las crisis y a la posguerra, en el siglo XXI se consolida el toyotismo. El toyotismo es un modelo caracterizado por: la mayor participación por parte de los obreros en el proceso del trabajo mediante el trabajo en equipo, operando simultáneamente con varias máquinas, e implementando grupos de trabajadores “polifuncionales” y calificados, lo que como resultado tuvo un aumento en la responsabilidad de los mismos, además la implementación del “empleo vitalicio” y los aumentos salariales (unidos al aumento de la productividad) impulsaron la estructura sindical “cooperativa”; mayor orientación hacia la demanda, buscando innovar dependiendo del consumo y produciendo “justo a tiempo y justo lo necesario”, por lo que se intenta evitar los stocks de producción, pero a la vez esta es diversa y heterogénea; y “la estructura de la empresa se horizontaliza (frente a la verticalidad fordista) trasfiriendo a terceros gran parte de lo que antes se hacía dentro de la fábrica”. Las normas de producción toyotista se fueron expandiendo, en el marco de la crisis del taylorismo-fordismo, hacia los países del capitalismo central. Aunque, tuvo su lado negativo, ya que engendró una crisis en la clase trabajadora (no calificada).

Por otro lado, se comienza a desarrollar otro modelo denominado “especialización flexible” que se centra en la descentralización ya que rechaza la producción masiva y se orienta a un mercado regional, el cual se apoya en el “trabajo no alineado y creativo” de empresas medianas y pequeñas, artesanales; y en el desarrollo tecnológico. Es por ello, que grandes empresas se redujeron y dirigieron su trabajo a pequeños productores o trabajadores domésticos. Sennett describe este fenómeno como la concentración del capital y la descentralización de la producción.

A toda esta etapa se la llama posfordismo, ya que el modelo impuesto por Ford se ve sumamente debilitado y coexisten diferentes modelos productivos. Distintos autores plantean su opinión acerca de esta etapa, pero la mayoría gira en torno a la flexibilidad y la libertad en cuanto a la elección de los sistemas de trabajo.

En el etapa de la industrialización y del capitalismo, el taylorismo y el fordismo vienen a organizar los métodos de producción. Estos serán los ejes principales a desarollar: características, causas, consecuencias. Un enfoque económico de la historia.

En el etapa de la industrialización y del capitalismo, el taylorismo y el fordismo vienen a organizar los métodos de producción. Estos serán los ejes principales a desarollar: características, causas, consecuencias. Un enfoque económico de la historia.

Archivo

Suscríbete

RSS | Atom

Contacto

Contactar

Albergado en:blogspot.es

Noticias: Noticias

Un servicio de HispaVista